Laura Albéniz, peintre et précurseur de son époque
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Laura Albéniz: un referente del mundo de la pintura

En la época de sus contemporáneos, la pintora Laura Albéniz se asociaba automáticamente con su padre, el famoso compositor Isaac Albéniz. Más de un siglo después, parece que por fin se la reconoce como una pintora importante de su tiempo. Y una artista por derecho propio, desvinculada de la figura paterna del autor asturiano.

Laura Albéniz, una joven pintora precoz

Nacida en 1890, el talento de Laura Albéniz se hizo patente muy pronto a ojos de los especialistas del mundo de la pintura. A los 16 años se le ofreció la oportunidad de ser acogida por el Museo de Arte Moderno de Bruselas.

Para la Real Academia de la Historia (RAH), la pintora se encuentra «influenciada esencialmente por la gracia y el dinamismo de la línea, en la composición japonesa en diagonal». Asimismo, añade que esto fue «adoptado previamente por Edgar Degas y los impresionistas».

Los dibujos presentados en esta exposición son descritos por la institución como «la encarnación de un nuevo espíritu femenino». Continúa declarando que «sus pasteles fueron comparados por los críticos de la época con los de Whistler, Toulouse-Lautrec, Beardsley y Forain.

En los años siguientes, Laura Albéniz expuso varias veces en Barcelona. Como señala la Real Academia de la Historia, la pintora revela sus temas preferidos: gitanos, bailaoras, sevillanas… La entidad también afirma que a partir de los años 30 está «influenciada por un clasicismo mediterráneo», expresando «formas más redondeadas y angelicales».

Una ilustradora con publicaciones en revistas

Con tan sólo 18 años, reveló otra faceta de su talento: se convirtió en ilustradora de libros y revistas.  Era 1908, un año tras el nacimiento de Carmen Conde, otra gran figura femenina del siglo XX.

Apasionada del arte en general, Laura Albéniz mantuvo una correspondencia epistolar con compositores como Debussy y Fauré. La Real Academia de la Historia declara también que «vivió muy cerca del dandismo mundano de París durante la Belle Époque».

Actualmente, aunque las mujeres dirigen museos, se exponen pocas artistas femeninas. Una inverosimilitud, dado el número de mujeres pintoras que figuran en la lista: Por nombrar sólo una, Juana Pacheco, una precursora del siglo XVII.

Isaac Albéniz murió cinco años antes del primer conflicto mundial del siglo XX y no pudo presenciar la consagración de su hija. Fallecida cinco años después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, su hija tuvo tiempo de hacerse un nombre… y un nombre entre las principales pintoras de su época. Todos los géneros combinados.  Haciendo así justicia a su talento. Casi 80 años después de su muerte, su influencia sale por fin a la luz. 

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